Desde 1868, Gato Negro ha sido un referente en la fabricación artesanal de cuerdas para guitarra y otros instrumentos musicales. Con más de 150 años de trayectoria, esta empresa familiar ha sabido mantener su esencia artesanal mientras se adapta a los nuevos tiempos, ofreciendo productos de alta calidad para músicos de todo el mundo.
Una historia de tradición y evolución
Fundada en Vic, Barcelona, en plena Revolución Industrial, Gato Negro comenzó elaborando cuerdas armónicas con tripa de cordero. A lo largo de los años, la familia Ferrer ha preservado su legado, innovando en materiales y técnicas sin perder la calidad que los distingue.
La empresa ha superado desafíos históricos como la escasez de materia prima durante la Guerra Civil Española, pero su compromiso con la música ha sido inquebrantable. Hoy, fabrican cuerdas para una amplia variedad de instrumentos, incluyendo guitarra clásica, flamenca, eléctrica, acústica, ukelele, violín y bandurria.
Compromiso con la calidad y el medio ambiente
La calidad de sus cuerdas ha sido clave en su éxito, ganándose la confianza de generaciones de músicos. Además, Gato Negro apuesta por la sostenibilidad con embalajes 100% compostables y diseños que reducen el uso de plásticos.
Una presencia global en la industria musical
Las cuerdas de Gato Negro han acompañado la evolución de la música durante más de un siglo y medio. Sus productos han estado presentes en festivales y certámenes internacionales, y se pueden encontrar en museos dedicados a la historia de la música.
Músicos de renombre que confían en Gato Negro
A lo largo de los años, numerosos artistas han elegido Gato Negro para sus creaciones. Desde figuras icónicas del rock español como Ramoncín, hasta músicos como Jordi Armengol, Carlos Maestro y David Leiva, la marca sigue siendo un referente en la industria musical.
Un legado que perdura
Gato Negro no es solo una empresa de cuerdas para instrumentos musicales, sino una parte fundamental de la historia de la música. Su combinación de tradición, innovación y compromiso con la calidad garantiza que su legado seguirá vivo por muchas generaciones más.


